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Domingo 20 de Noviembre de 2005
Diferencias entre demencia frontotemporal y enfermedad de Alzheimer
La principal diferencia entre la demencia frontotemporal (DFT) y la enfermedad de Alzheimer (EA) es la región del cerebro que está comprometida: en la primera, la porción frontal, en la EA, al inicio la corteza entorinal e hipocampo, y luego se extiende de la corteza temporal a las áreas de asociación polimodal, incluyendo la parte posterior del cerebro.
Los síndromes clínicos varían según la localización de las lesiones. Hay por lo menos tres síndromes descriptos de la DFT: conductual – con afectación de lóbulos frontales-, afásico – afecta el área del lenguaje, generalmente el hemisferio izquierdo- y semántico, en que se afectan las porciones anterior e inferior de la corteza temporal.
La diferenciación entre ambas entidades es fundamentalmente clínica, a partir de la información obtenida de terceros. Este diagnóstico clínico tiene 99 % de especificidad y 85 % de sensibilidad. La DFT se presenta básicamente con cambios en la conducta social, en el contexto de pacientes que no presentan marcado deterioro cognitivo ó trastornos del lenguaje progresivos.
La EA, en cambio suele presentar como manifestación inicial alteraciones en la memoria episódica reciente, y más raramente, con trastornos visuales ó visuoespaciales, en el contexto de conductas sociales adecuadas.
La DFT suele aparecer en pacientes más jóvenes, menores de 65 años, mientras que la EA suele aparecer en pacientes de más de 65 años, y su incidencia y prevalencia aumentan con la edad. Más de la mitad de los pacientes con DFT presentan alteraciones en la conducta social. Al interrogatorio, la mayoría de estos pacientes reconocen estos trastornos de conducta, pero no pueden evitar actuar impulsivamente. En pacientes con DFT, las pruebas neuropsicológicas muestran alteración en la inhibición motora, y en las neuroimágenes funcionales, se evidencian afectación frontotemporal – principalmente derecha al inicio-.
La pérdida de insight – introspección- es un criterio esencial para el diagnóstico de la DFT, diferente de la anosognosia – no reconocimiento de los déficits cognitivos y falta de conciencia de enfermedad- es típica de la EA. En pacientes con DFT variante conductual, hay una pérdida de la capacidad de reconocer expresiones faciales, sobre todo negativas, y presentan más movimientos estereotipados. En las pruebas de funciones ejecutivas, de orientación y memoria, no suele haber diferencias entre los pacientes con EA y DFT.
Estos últimos, sin embargo muestran más alteraciones en el juicio, resolución de problemas, mayor tendencia a la confabulación y otras distorsiones en la memoria, trastornos en las tareas del hogar, hobbies y cuidado personal. Los trastornos de la conducta progresan a lo largo de la evolución de esta enfermedad.
En la DFT no se ha demostrado déficit de acetilcolina, como en EA, y por lo tanto, el tratamiento con inhibidores de la acetilcolinesterasa no tiene sustento fisiopatológico.
Los trastornos conductuales son de difícil tratamiento. El sistema serotoninérgico se asocia a los lóbulos frontales, cuya degeneración es causa de esta enfermedad. En un estudio randomizado, controlado, doble ciego, se ha demostrado que la trazodona mejoraría síntomas como irritabilidad, agitación, depresión y trastornos alimentarios, sin producir cambios a nivel de la cognición.
Current Opinion on Psychiatry, noviembre 2005.
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