MedicinaGeriátrica ... Donde la geriatría se actualiza ...
MG - MedicinaGeriátrica

Imprimir - Enviar a un amigo - Cerrar Ventana

Jueves 28 de Septiembre de 2006


Fragilidad en ancianos


La fragilidad se caracteriza por pérdida de la funcionalidad, pérdida de la reserva fisiológica y mayor vulnerabilidad a enfermedades y muerte. Aumenta la susceptibilidad a enfermedades agudas, caídas, discapacidad, institucionalización y muerte.

El cuidado de ancianos frágiles es particularmente complejo debido a la multiplicidad de síntomas que presentan, a la complejidad médica y necesidades sociales que presentan.
Un mayor reconocimiento por parte de los médicos de este síndrome podría mejorar la calidad de vida de este grupo de ancianos particularmente vulnerable.

Aunque la fragilidad es más prevalerte entre los ancianos, en aquellos con múltiples comorbilidades, es un síndrome que puede existir independientemente de la edad, discapacidad o enfermedad. La fragilidad y la vulnerabilidad inherente a los ancianos frágiles, puede ser sutil y en muchos casos, infravalorada.

Aunque se han propuesto muchas definiciones para fragilidad, ninguna se considera  exacta. La mayoría de las definiciones describen un síndrome caracterizado por la pérdida de la funcionalidad, fuerza y reserva fisiológica y un incremento de la vulnerabilidad a enfermedades y muerte. La mayoría de las definiciones incluyen un deterioro en la movilidad, fuerza, resistencia, nutrición y actividad física como los principales componentes

Otras, incluyen al deterioro cognitivo y a la depresión.

En un estudio se evidenció que la combinación de la evaluación de la velocidad de la marcha, habilidad de levantarse de una silla y el equilibrio es un predictor independiente de pérdida de la funcionalidad, hospitalización y deterioro global de la salud en individuos ancianos ambulatorios.

En otro estudio en que se evaluó una cohorte de 450 ancianos independientes, ambulatorios, se demostró que la combinación de inactividad y pérdida de peso sería un predictor de muerte y deterioro funcional a tres años. Estos pacientes presentaban además peor estado de salud global y capacidad funcional  que pacientes de la misma edad, activos y que mantenían o aumentaban de peso.

En el Cardiovascular Health Study se demostró que pacientes que presentaban tres de las siguientes características enlentecimiento de la velocidad de la marcha, disminución de la fuerza en las manos, pérdida de peso, bajo gato de energía y agotamiento, presentaban más riesgo de caídas, discapacidad, hospitalización y muerte. Y la incidencia de estos, aumentaba escalonadamente cuantos más factores presentaba cada paciente.

Finalmente, en otro estudio, se describió un índice de fragilidad, que se basa en la presencia de deterioro cognitivo, trastornos del ánimo, falta de motivación, movilidad, equilibrio, catarsis, diuresis, actividades de la vida diaria (AVD), actividades instrumentales de la vida diaria (AVDi), nutrición, recursos sociales y presencia de comorbilidades que resultó ser un buen predictor de muerte o institucionalización.

La debilidad y astenia son esenciales a la mayoría de las definiciones de fragilidad. La sarcopenia – pérdida de la masa muscular – sería un componente clave en estos síntomas.

Se han probado varias hipótesis que explicarían la fisiopatología de estos síntomas.

Los cambios en el sistema endócrino tendrían un importante rol en la pérdida acelerada de masa muscular y fuerza que se evidencian en ancianos frágiles. En las mujeres, al momento de la menopausia hay una caída brusca de hormonas sexuales. En los hombres, también se produce una reducción en los niveles de testosterona, aunque es más gradual.

Los niveles de hormona de crecimiento se reducen con la edad.

Los ancianos frágiles presentan niveles más bajos de dehidroepiandrosterona sulfato y de factor de crecimiento símil insulina (IGF-1) que ancianos no frágiles. En una cohorte de mujeres ancianas, se ha demostrado que niveles bajos de IGF-1 se asocian con menos fuerza y movilidad.

Hay otras hormonas y nutrientes, como la vitamina D, que se ha demostrado preservan la fuerza muscular y por lo tanto podrían tener un rol en la prevención o el tratamiento de la fragilidad, pero son necesarios más estudios para determinarlo.

Los marcadores de inflamación también se relacionan con el síndrome de fragilidad. Se han demostrado aumento en los niveles plasmáticos de interleuquina-6 (IL-6), proteína C reactiva (PCR) en ancianos frágiles.

La IL-6
se relaciona con sarcopenia, pérdida de peso, aumento de la susceptibilidad a infecciones, puede contribuir a la anemia por inhibición directa de la eritropoyetina o por interferencia en el metabolismo del hierro. Este estado de inflamación crónico también podría relacionarse con otros efectos hematológicos como la activación de la cascada de la coagulación – en ancianos frágiles se han demostrado aumento de factor VIII, fibrinógeno y dímero D -.

Las alteraciones que caracterizan a la fragilidad no son resultado de alteraciones en un sistema específico, sino que serían el resultado de la interacción de múltiples alteraciones en distintos sistemas, que resultan en un proceso global.

El desarrollo de intervenciones específicas, según el grado de fragilidad de cada paciente sería el paso siguiente para reducir los resultados adversos de este síndrome.

La fuerza y la masa muscular disminuyen con la edad. Esta tendencia es más marcada en el síndrome de fragilidad. Hay varios estudios que demuestran que el ejercicio físico es beneficioso en los ancianos, aún en los más frágiles.

Estos beneficios son mayor movilidad, mejoría en las AVD, mejoría en la marcha, disminución de las caídas, aumento en la densidad ósea y aumento del bienestar general. Si bien no se conoce cual es la mejor prescripción de ejercicio en ancianos frágiles, hay estudios que demuestran que realizar ejercicios de resistencia tan solo dos veces por semana generan beneficio.

El suplemento con hormonas sexuales y hormona de crecimiento podría ser una intervención potencial para mejorar la fuerza y la masa muscular con el objetivo de mejorar la funcionalidad. Sin embargo, es un tratamiento con efectos adversos y  actualmente no se recomienda el tratamiento hormonal en ancianos frágiles a menos que se demuestre un déficit específico.

Una vez que se determina que un paciente anciano es frágil, se pueden reducir los eventos adversos a través de una evaluación geriátrica exhaustiva y del desarrollo e implementación de un plan de tratamiento y cuidados multidisciplinario. Los objetivos generales del mismo son mejorar la funcionalidad física y psíquica, reducir la necesidad de institucionalización y hospitalización, reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Las intervenciones, tanto en cuanto a cuidados crónicos como en agudo, deben adecuarse a las necesidades de cada paciente, teniendo en cuenta, además del aspecto médico, sus valores y objetivos.


Fuente:
Frailty in older adults: Insights and interventions
S. ESPINOZA and J.D. WALSTON


Cleveland Clinic Journal of Medicine, diciembre 2005.


Noticias Relacionadas

  • Prevención de las fracturas en ancianos con el uso prolongado de la plataforma vibratoria de baja magnitud y alta frecuencia
  • Malnutrición y fragilidad en ancianos internados
  • Fatiga en los adultos mayores
  • Evaluación geriátrica en la Central de Emergencias
  • Fragilidad como predictor de mortalidad, caídas y delirium en pacientes que estuvieron internados.
  • Evaluación geriátrica en la Central de Emergencias
  • Caídas y riesgo en el posoperatorio
  • Fragilidad y riesgo de insuficiencia cardíaca
  • Insuficiencia cardíaca, fragilidad y calidad de vida
  • Utilización de un Índice de Fragilidad para identificar ancianos con riesgo de complicaciones en el posoperatorio

  • Buscar más noticias relacionadas

    Por Dra Mercedes Mattiussi para MG-MedicinaGeriátrica


    Imprimir - Enviar a un amigo - Cerrar Ventana

    Copyright © MedicinaGeriatrica.com.ar | Todos los derechos reservados
    MG - MedicinaGeriátrica
    info@medicinageriatrica.com.ar