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Sabado 10 de Febrero de 2007


La cirugía de arteria carótida conlleva un riesgo superior al esperado


Investigadores informan que un procedimiento diseñado para liberar obstrucciones de las arterias carótidas del cuello parece ser más arriesgado en la vida real de lo que parecía en ensayos clínicos.

El procedimiento, llamado endarterectomía de carótida, "es la cirugía más común realizada para la prevención de accidentes cerebrovasculares", anotó el Dr. Seemant Chaturvedi, profesor de neurología y director del programa de accidentes cerebrovasculares de la Universidad Estatal de Wayne en Detroit.

"Estudios anteriores habían hallado que la razón riesgo/beneficio de la cirugía es bastante estrecha. Existe una línea muy delgada entre si ofrece un beneficio o no al paciente", sostuvo.

Esa línea podría haberse cruzado para algunos pacientes, según el nuevo estudio, cuya presentación estaba prevista el jueves en la reunión anual de la American Stroke Association en San Francisco.

En una endarterectomía de carótida, los cirujanos abren las carótidas obstruidas, extraen la placa acumulada y vuelven a suturar las arterias.

En su estudio, Chaturvedi y sus colegas recolectaron información sobre endarterectomías de carótida realizadas en dos hospitales de Detroit.

Un hospital realizó 99 endarterectomías de carótida durante el periodo del estudio, mientras que el otro realizó 51. Entre los pacientes, el 69 por ciento no tenía síntomas antes de someterse al procedimiento. Cerca del 60 por ciento de los pacientes era de raza negra. Muchos de los pacientes del estudio tenían hipertensión, diabetes o fumaban, agregó Chaturvedi.

El equipo halló una cantidad significativamente mayor de complicaciones relacionadas con la cirugía, sobre todo entre los pacientes de raza negra, que era superior a lo esperado.

Para aquellos que no tienen síntomas, el índice de complicaciones en cuanto a sufrir un accidente cerebrovascular o morir durante el procedimiento debería ser inferior al 3 por ciento, aseguró Chaturvedi. Además, "la mayoría de las endarterectomías de carótida se realizan en pacientes asintomáticos, entre el 70 y el 80 por ciento", anotó.

Aún así, los investigadores alcanzaron un índice de accidentes cerebrovasculares durante una endarterectomía de carótida de 4.7 por ciento, aunque el índice esperado era de 3.1 por ciento. El índice de ataques cardiacos fue de 6.7 por ciento, y el índice esperado era de 0.4 por ciento.

El índice combinado de accidente cerebrovascular y ataque cardiaco en el momento de la endarterectomía fue de 11.3 por ciento, más de tres veces el índice esperado de 3.5 por ciento. Chaturvedi anotó que muchos pacientes eran mayores de 75 y la mayoría de los ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares tuvieron lugar en este grupo.

Antes de realizar el procedimiento, los médicos deberían estar seguros de que los pacientes, en especial los de raza negra, tienen la presión arterial bajo control. "Yo tendría dudas sobre operar a los asintomáticos porque esos son los que tienen la razón riesgo/beneficio más estrecha, en especial los asintomáticos mayores de 75. Quizá me abstendría de operarlos", aseguró Chaturvedi.

Chaturvedi también aseguró que la práctica hace al maestro, así que, entre mayor sea la cantidad de procedimientos que haga un médico, mejor lo hará. Al mismo tiempo, entre más procedimientos realice un hospital, menor será el riesgo de complicaciones. Por ejemplo, el hospital que realizó 99 procedimientos tenía menos problemas que el que sólo llevó a cabo 51, dijo.

Un experto considera que el procedimiento es demasiado arriesgado para los pacientes asintomáticos que tienen la enfermedad carotídea.

"Que los resultados sean peores en la vida real que en una población seleccionada para un ensayo clínico también podría ser algo que aplique a poblaciones que no sean de origen africano", aseguró el Dr. Vladimir Hachinski, profesor de neurología de la Universidad de Western Ontario en London, Canadá. "No sorprendería que las cifras reales se acerquen más a Detroit que a los ensayos clínicos sobre los que se ha informado".

"El procedimiento es más peligroso de lo que se ha informado", advirtió Hachinski. "Es particularmente peligroso en la enfermedad asintomática de la arteria carótida, en la que cualquier ganancia es marginal porque el riesgo de tener un accidente cerebrovascular causado por la enfermedad es de apenas de 2 a 3 por ciento al año", agregó.

Hachinski aseguró que su hospital no realiza el procedimiento si los pacientes son asintomáticos.

El experto canadiense también considera que, antes de someterse a una endarterectomía de carótida, los pacientes deberían recolectar mucha información acerca de los riesgos y los beneficios. También deberían investigar la experiencia y el índice de éxitos del médico y del hospital.

"Pregunte cuáles son las estadísticas de ese hospital", recomendó Hachinski. "Dígame la verdad, ¿cuáles son mis probabilidades?"


FUENTES: Seemant Chaturvedi, M.D., professor of neurology, director, Stroke Program. Wayne State University, Detroit; Vladimir Hachinski, M.D., professor, neurology, University of Western Ontario, London, Canada; Feb. 8, 2007, presentation, American Stroke Association meeting, San Francisco

 HealthDay



Por para MG-MedicinaGeriátrica


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