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Miercoles 04 de Abril de 2007


La terapia hormonal para el cáncer de próstata avanzado no es conveniente para todos los pacientes


Para los hombres que tienen cáncer de próstata en estadio avanzado, iniciar una terapia hormonal de forma rápida conlleva beneficios y riesgos, que en algunos casos, se nulifican mutuamente, de acuerdo con las nuevas directrices emitidas por la American Society of Clinical Oncology.

"El mensaje es que el uso inmediato de hormonas sí reduce el riesgo de morir por cáncer de próstata en casi 17 por ciento", explicó el autor de las directrices, el Dr. Andrew Loblaw, oncólogo radiólogo del Centro regional contra el cáncer Toronto-Sunnybrook en Canadá. "Pero el uso precoz de la terapia hormonal también incrementa el riesgo de muerte en alrededor del 15 por ciento, así que no existe una ventaja en cuanto a la supervivencia. Es algo que los hombres y sus médicos necesitan discutir", apuntó.

Las directrices, que aparecen en el Journal of Clinical Oncology, están dirigidas a unos 100,000 hombres entre los 250,000 más o menos que tienen cáncer de próstata en los Estados Unidos y Canadá, señaló Loblaw. Específicamente, aplican para los hombres que han tenido recurrencia del cáncer después del tratamiento, para los que experimentan un progreso del cáncer tras un periodo de "espera vigilante" y para aquellos en quienes al momento de su primer diagnóstico el cáncer ya se ha extendido más allá de la próstata.

La terapia hormonal es un tratamiento estándar para estos hombres, dado que las hormonas masculinas (sobre todo la testosterona) estimulan la progresión del cáncer de próstata. El tratamiento puede ser en forma de antiandrógenos (fármacos que bloquean la habilidad del organismo para usar la testosterona y otras hormonas sexuales masculinas) o de fármacos llamados hormonas liberadoras de hormona luteinizante (HLHL), que eliminan la testosterona del torrente sanguíneo. Un tercer tratamiento, la extirpación quirúrgica de uno o ambos testículos, es otra posibilidad.

Las directrices emitidas dos años atrás por la ASCO evitaron abordar la cuestión de cuándo se debía iniciar la terapia hormonal en estos hombres, porque "no había evidencia suficiente para hacer un comentario significativo", apuntó Loblaw. Sin embargo, "se han realizado dos estudios importantes desde 2004 que nos permiten realizar un comentario al respecto", dijo.

La actualización recomienda la cirugía o la HLHL como tratamiento inicial, junto con el bloqueo androgénico combinado que añade medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) a ser considerados en caso de que el cáncer se haya diseminado o avanzado más allá de la próstata.

Las nuevas directrices mantienen la declaración de 2004 en la que señalan que no existen suficientes datos para recomendar el uso del bloqueo androgénico intermitente, en el que la terapia hormonal se interrumpe de vez en cuando en estos hombres.

El debate continua entre oncólogos en cuanto al uso precoz de la terapia hormonal en el tratamiento del cáncer de próstata, dijo Loblaw.

"Los médicos deberían discutir con sus pacientes los riesgos y beneficios de la terapia de privación androgénica precoz en relación con el uso diferido de la terapia", apuntó. "Si el paciente opta por aplazar la terapia, debe hacer visitas regulares a su médico cada tres o seis meses para vigilar la enfermedad".

El informe muestra un giro importante en cuanto al tratamiento del cáncer de próstata, destacó el Dr. Howard I. Scher, jefe de oncología genitourinaria del Centro de cáncer Memorial Sloan-Kettering en Nueva York, otro autor de las directrices.

"Empieza a indicar que existen pacientes para los que se podría usar la terapia hormonal de forma más apropiada, según el riesgo del cáncer", aseguró Scher. "Hay un grupo de pacientes que podemos identificar que necesitan un tratamiento agresivo precoz. Solíamos usar la terapia hormonal para todo el mundo. Ya no tenemos que hacerlo".

Es importante que tanto los pacientes como los médicos entiendan "por qué se administran las hormonas y qué se espera que hagan", señaló Scher. "Tenemos que entender la posición de cada paciente individual. Debe haber más negociación, por decirlo así".

En una noticia relacionada, que aparece el domingo en Nature Genetics, investigadores afirman haber encontrado cinco variantes genéticas que podrían explicar por qué los hombres de raza negra son más propensos a desarrollar cáncer de próstata y a morir a causa de esta enfermedad en comparación con sus contrapartes de raza blanca.

Según informa el Boston Globe el lunes, un equipo dirigido por David Reich de la Facultad de medicina de Harvard asegura que los genes en conjunto pueden aumentar el riesgo de cáncer de próstata en cinco veces.

Las variantes, que se encuentran en una región del cromosoma 8, son relativamente comunes en los hombres estadounidenses de raza negra. También se encuentran en tramos de ADN que no contienen genes y que no tienen una función biológica específica, lo que se añade al misterio. Sin embargo, estas mutaciones yacen cerca de genes que se sabe están hiperactivos en los tumores de la próstata, así que estas variantes podrían afectar de alguna manera a esos genes, declararon los expertos al Globe.


FUENTES: Andrew Loblaw, M.D., radiation oncologist, Toronto-Sunnybrook Regional Cancer Center, Toronto, Canada; Howard I. Scher, M.D., chief, genitourinary oncology, Memorial Sloan-Kettering Cancer Center, New York City; April 2, 2007, Journal of Clinical Oncology; April 2, 2007, Boston Globe

HealthDay


Por para MG-MedicinaGeriátrica


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