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Lunes 05 de Mayo de 2008


Estimulación, toxina botulínica y otro fármaco para la cefalea


El presente del tratamiento de la migraña es muy bueno, pero el futuro es aún mejor, porque se atisban nuevos fármacos y estrategias terapéuticas que se ocupen de aquellos pacientes - pocos, pero afectados, en definitiva- que no responden bien a las terapias actuales.

La Organización Mundial de la Salud otorga a la cefalea el mismo nivel de incapacidad que a la ceguera o a la tretaplejia. "Yo siempre les digo a mis pacientes que hay que distinguir entre las enfermedades graves y las importantes: evidentemente, nadie se muere de una migraña, pero es una enfermedad que puede afectar mucho a la calidad de vida; además, incide sobre todo en una franja de edad que coincide con la de plena actividad profesional", ha expuesto Jesús Porta, neurólogo del Hospital Clínico Universitario San Carlos, de Madrid, y uno de los participantes en el I Congreso Internacional de Pacientes con Cefalea 2008, en Madrid.

Existen tratamientos útiles para controlar las crisis migrañosas y además pronto aparecerán otros, por lo que el especialista considera cuanto menos halagüeña la situación del tratamiento de las cefaleas. "Si los utilizamos de forma adecuada, podemos controlar la enfermedad".

Por forma adecuada el neurólogo entiende individualizar el tratamiento y emplear las dosis farmacológicas necesarias. "Haciendo bien las cosas la mayoría de los pacientes se controlan, y ahora incluso hay soluciones para ese pequeño porcentaje de enfermos que no responden bien al tratamiento convencional".

Porta ha analizado las tres principales novedades terapeúticas en la cefaela: los neuroestimuladores, la toxina botulínica y los inhibidores del péptido relacionado con el gen de la calcitonina. En el caso de la estimulación, el procedimiento consiste en implantar el dispostivo en la región del nervio suboccipital.

"Es una cirugía muy sencilla, que no requiere abrir el cráneo. El dispositivo genera unos estímulos eléctricos continuos que contribuyen a regular las zonas del dolor situadas en el tronco del encéfalo, lo que se traduce en una mejora de la migraña".

Los neuroestimuladores se colocan de forma crónica, aunque no se descarta su retirada en caso de falta de eficacia o si llega un momento en que el paciente ya no lo necesita. Además, existe una nueva generación de dispositivos que se pueden recargar por medio de un collarín. La estimulación en el hipotálamo también ha demostrado obtener buenos resultados en la cefalea en racimo.

No obstante, este tipo de abordaje se plantea a los pacientes que no responden a los tratamientos médicos, "y que no dejan de ser un grupo puntual. En España sólo apenas se han colocado 50 estimuladores".

Prevención
La toxina botulínica, por su parte, se emplea como tratamiento preventivo de la migraña. "A pesar de que ha habido algunos ensayos con resultados negativos, probablemente debido a un diseño mal planteado, la experiencia clínica nos dice que sí pueden ser útiles en algunos casos". Esa experiencia también se reafirma con nuevos trabajos publicados que revelan que si la cefalea es fundamentalmente hemicraneal y tiene algún punto tender, la toxina funciona mejor.

"La administración puede ser por inyección intramuscular o subcutánea, y en combinación con los tratamientos farmacológicos. Las dosis utilizadas suelen ser unas cien unidades de la toxina, más o menos cada tres a seis meses, dependiendo de la respuesta del paciente".

Porta ha recordado que este tratamiento también se aplica a casos muy seleccionados, pues la toxina no está autorizada para esta alteración, sino que se recurre a ella sólo como uso compasivo. "No obstante, es un paso anterior a la neuroestimulación; antes de recurrir a la cirugía debemos intentarlo con la toxina".

Finalmente, una nueva familia farmacológica va a reforzar todo este arsenal terapéutico. "Desde la aparición de los triptanes, no habíamos contado con fármacos específicos para el tratamiento de las crisis de migraña.

Los inhibidores del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (PRCG, en sus siglas en inglés) tienen un nuevo mecanismo que actúa sobre una de las claves fisiopatológicas de la migraña, diferente al de los triptanes".

Porta ha participado en la fase III de los ensayos sobre este grupo farmacológico, aún no comercializado, y considera que los resultados son favorables. "Podrían beneficiarse de este nuevo tratamiento los pacientes con crisis migrañosas, tanto en primera línea como los que no responden a la terapia con triptanes".


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Por para MG-MedicinaGeriátrica


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